El microscopio óptico, instrumento imprescindible para el ejercicio de la Hematología
Publicado por blogderozman en Abril 21, 2009
Se considera que el padre del microscopio óptico fue el holandés Anton van Leeuwenhoek (1632-1723). Este extraordinario personaje comenzó su carrera como aprendiz en un almacén, donde los vidrios de aumento se empleaban para contar las fibras de ropa. Después, desarrolló pequeñas lentes de gran curvatura consiguiendo aumentos de hasta 270 veces, el máximo conocido en aquellos tiempos. Ello le permitió construir el microscopio óptico, con el cual consiguió muchos hallazgos biológicos, entre los que destaca el descubrimiento de los corpúsculos sanguíneos.
Sin el microscopio óptico no existiría la Hematología, la rama de la ciencia que trata de la sangre y de los órganos que la producen, principalmente la médula ósea. El estudio de este tejido y de la sangre es puede realizar en el ámbito de las ciencias básicas (biología y fisiología), de los laboratorios de análisis clínicos, y en departamentos asistenciales (medicina interna y pediatría). La profundización en los mecanismos de la coagulación sanguínea, en especial la trombosis, hace que la Hematología pueda ser de interés para diferentes especialidades colaterales, como neurología, cardiología o angiología. Finalmente, en algunos países, como España, la especialidad de Hematología asume también la Hemoterapia, es decir, obtención, almacenamiento y administración de los productos de la sangre y sus derivados.
Como especialidad asistencial, la Hematología forma parte del gran tronco de la Medicina Interna, puesto que se ocupa de la etiología, diagnóstico, pronóstico, tratamiento y prevención de les enfermedades de la sangre. Pero a diferencia de otras ramas de la Medicina Interna, la Hematología se ha de ejercer con gran énfasis sobre los estudios biológicos, entre los cuales destacan los realizados con el microscopio óptico. En más de una ocasión he repetido la frase: “El microscopio óptico es para el hematólogo clínico lo que es el fonendoscopio para el cardiólogo”. Es muy importante que los estudios citológicos realizados con el microscopio no se pretendan sustituir con otras técnicas más modernas (citometría de flujo, citogenética y otras). Por otro lado es esencial que el citólogo y el clínico que asiste al paciente actúen de forma coordinada.

Este tipo de coordinación se muestra en la figura, en la cual aparece una gran experta en citología hematológica Dra. Soledad Woessner y dos clínicos, nuestro añorado Dr. Jordi Sans y yo mismo, durante la discusión de un caso delante del microscopio óptico (Escuela de Hematología “Farreras Valentí”, Universidad de Barcelona, a principios de los años setenta). No seguir estas normas puede ocasionar graves errores diagnósticos.