El blog de Ciril Rozman

Breve historia del sistema MIR

Posted by blogderozman en diciembre 23, 2008

 

Clásicamente no existía en nuestras Facultades de Medicina una preocupación especial sobre los aspectos docentes ni sobre la formación estructurada de los médicos en diferentes etapas. Sus comienzos se remontan a menos de medio siglo.
Corría el año 1970 y unas pocas decenas de personas nos recluimos tres o cuatro días en el Parador Nacional de Toledo. El promotor de la reunión fue el Dr. Antonio Gallego, catedrático de Fisiología de la Universidad Complutense de Madrid y un gran pionero en el campo de la educación médica. En efecto, introdujo por un tiempo un nuevo plan de estudios en su Facultad, llamado plan Gallego, y, además, junto a otros pioneros impulsó la fundación de la Sociedad Española de Educación Médica de la que fue el primer presidente en 1971. En la reunión de Toledo tuvieron también un importante papel el Dr. José Mª Segovia que sigue en la brecha, y también el Dr. Vicente Rojo quien había tenido interesantes experiencias docentes de tipo innovador en la Universidad de Cali (Colombia) A la vez nos acompañaron algunos expertos internacionales. Entre ellos me impresionó sobremanera el destacado endocrinólogo holandés Dr. Querido, quien en 1966 había liderado la creación de la nueva Facultad de Medicina en Rotterdam, la cual pocos años más tarde se incorporó a la prestigiosa Universidad Erasmus de la misma ciudad. También recuerdo la asistencia del Dr. Monge, rector de la Universidad católica de Lima (Perú) e hijo del descubridor del mal de las montañas. Asimismo me impresionó por su gran personalidad el patólogo y humanista mejicano Ruy Pérez-Tamayo. A la hora de redactar las conclusiones del encuentro, tuve el honor de colaborar en esta tarea, por lo que se refiere a la educación médica pregraduada, con el Dr. Segovia de Arana con quien compartimos después numerosas iniciativas en el campo de la Universidad y Sanidad españolas. El encuentro fue presidido por un alto oficial retirado del ejército estadounidense, pues así lo decidió la Macy’s Foundation, ligada a la conocida cadena estadounidense de los grandes almacenes del mismo nombre, la cual patrocinó la reunión. Alguien comentó que nos recluyeron en Toledo para que ningún invitado tuviera tentaciones de hacer turismo por Madrid y que de este modo la inversión realizada tuviera un buen fruto, como así fue. En efecto, como consecuencia de aquella reunión el Dr. Segovia de Arana organizó y presidió en Febrero de 1971 un Seminario de Educación Médica, durante el cual se difundieron los progresos en metodología educativa para su introducción en nuestras Facultades de Medicina.

Implantación del sistema MIR. Como consecuencia de los movimientos relatados, en 1978 se produjo el avance más importante registrado en España en el terreno de la educación médica: introducción de la formación postgraduada mediante el sistema MIR. Los que habíamos tenido algunas experiencias con las Escuelas Profesionales de especialización, nos percatamos de que estas seguían conservando todas las características de los estudios de licenciatura, básicamente teóricos. Recuerdo que alguien había calificado a los alumnos de estas Escuelas Profesionales como asistentes de gabardina y paraguas, para ilustrar su poca implicación en la formación práctica. La introducción del sistema MIR bajo la iniciativa del Dr. Segovia de Arana y del Ministerio de Sanidad fue una auténtica revolución que ha dado grandes frutos y es envidia de muchos países europeos. Tuve la fortuna de colaborar en este proceso como miembro de las primeras Comisiones de Medicina Interna y de Medicina Familiar. Como es bien conocido, el sistema consiste en que el licenciado se integre en los servicios clínicos y que vaya adquiriendo tareas de responsabilidad creciente bajo una idónea supervisión. De hecho se procedió a emular el sistema de residencia existente en EEUU de Norteamérica, con dos diferencias fundamentales. La más relevante es la que se refiere al método de selección. Mientras que en EEUU, un aspirante a residente contacta con varias Universidades solicitando su admisión, las cuales proceden a escogerlos mediante su propio mecanismo, entre nosotros se optó por un examen único y centralizado que sigue vigente. Al ser de tipo exclusivamente cognitivo, ha lastrado de forma negativa los estudios pregraduados. Se ha dado la paradoja de que el mayor progreso conseguido en España en el terreno de la Educación Médica, ha tenido como un efecto secundario adverso, un empeoramiento de la fase pregraduada. La segunda diferencia tiene que ver con el examen al final del período de formación MIR. En realidad esta evaluación estaba prevista también en España, pero una huelga de los mismos MIR impidió su puesta en práctica.
Nos encontramos en un momento particularmente crítico no tan sólo de la educación médica, sino de la formación universitaria en general, puesto que están en marcha numerosas reformas. En futuros artículos me ocuparé de todas estas cuestiones con más detalle.

11 comentarios to “Breve historia del sistema MIR”

  1. Francesc Cardellach López said

    Excepcional la fotografía del sistema MIR que el profesor Rozman lleva a cabo en su blog. Con gran acierto y concisión, como es habitual en él, pone de manifiesto, entre otros aspectos, el impacto negativo que la prueba de clasificación (también llamado “examen” MIR) de este sistema ha producido en la docencia de pregrado. Efectivamente, su implantación desde un principio significó la evaluación de conocimientos con una ausencia total de habilidades y actitudes. A pesar de ello, y conscientes de la importancia en la formación clínica para los alumnos de medicina, en muchas facultades se llevó a cabo hace ya muchos años un cambio profundo en el sentido de dar un mayor énfasis en los aspectos de aprendizaje práctico a la totalidad de sus alumnos, no solamente a aquellos especialmente interesados (antiguos alumnos internos). Así, en muchos casos, y conscientes de esta necesidad, los planes de estudios se transformaron con el fin de aumentar la docencia clínica, al mismo tiempo que se disminuyeron las clases magistrales, tal y como se aconseja en las directrices europeas desde hace años. Es importante resaltar que todo ello se llevó a cabo a iniciativa de las facultades de medicina, a menudo criticadas por una supuesta falta de adecuación a las necesidades que la sociedad demanda para sus futuros licenciados, y muy a pesar de la persistencia del examen MIR del Ministerio de Sanidad correspondiente, puramente cognitivo.
    Sin embargo, al no modificarse el tipo de prueba MIR, a pesar de la inclusión cada vez más de casos clínicos como símil a la situación real, ello ha ocasionado un claro desequilibrio entre la formación de pregrado, con un gran acento práctico en la mayoría de facultades, y la exigencia únicamente cognitiva de la prueba MIR. La consecuencia inmediata, aparte de la proliferación de academias con el objetivo de “preparar” para el examen desde muchos ámbitos, con el consiguiente dispendio económico por parte del alumno, ha sido el creciente desinterés por la vivencia clínica por parte de dicho alumno, por otro lado en parte comprensible. No ha sido suficiente, de poco ha servido, que en los propios estudios de pregrado exista en la mayoría de casos una valoración objetiva de las habilidades y actitudes, aunque progresivamente en ocasiones se ha transformado en un simple “apto” o “no apto” a nivel doméstico en el contexto de la valoración final de la asignatura clínica correspondiente. Seguramente la falta de un marco que garantice la objetividad de esta valoración ha sido y es un lastre para el éxito de esta iniciativa.
    Y de este modo se ha llegado a la situación extrema y paradójica actual, en mi opinión totalmente injusta, con una gran presión sobre las facultades de medicina tanto por parte del ámbito sanitario, de los alumnos y de la propia sociedad, por una supuesta insuficiente formación de sus licenciados, por otra parte nunca demostrada objetivamente. A ellas se les atribuye únicamente la culpa de las consecuencias de este desorden y del aparente estado de desorientación formativo. Y me permito utilizar el término “aparente” por cuanto las facultades tenemos muy claro cuáles son los objetivos de aprendizaje de los alumnos, fijados en los planes docentes de las asignaturas y elaborados por sus responsables académicos, todos ellos profesionales sanitarios de instituciones de prestigio. La pregunta que se me ocurre es bien clara: ¿tan bien se formaban antes los alumnos y tan mal se están formando actualmente? Mi respuesta es que probablemente no existe demasiada diferencia y, en todo caso, globalmente se forman mucho mejor ahora que hace 40 años.
    En mi opinión, otra cosa distinta es la necesidad de adecuar el examen MIR al sistema formativo, no al revés (Med Clin (Barc). 2008;131:777-82). Y por ello me permito discrepar, como decano de la Facultad de Medicina de la Universidad de Barcelona, de lo apuntado en algún medio en sentido contrario y atribuido a “los decanos” de medicina, quizás fruto de alguna frase sacada fuera de su contexto. Sin excluir que en el ámbito universitario se precisen reformas, algunas veces profundas (Med Clin (Barc). 2008;131:777-82), estoy convencido de esta necesidad de adecuación de la prueba MIR, puesto que sin duda alguna pondría en su lugar la importancia real tanto del aprendizaje del conocimiento como el de las competencias clínicas.
    Por ello me satisface enormemente que en la actualidad parece que ya por fin algo se mueve en este sentido, dado que existe el compromiso de aplicar para el 2011-2012 una prueba que permita valorar también, además del examen de tipo cognoscitivo MIR, las habilidades y actitudes adquiridas durante el pregrado. Pero atención, parece ser que de momento tanto la OMC como los Residentes no están de acuerdo con la propuesta inicial del Ministerio tal como figura en la Ley de Ordenación de las Profesiones Sanitarias (LOPS). Y probablemente en buena parte tengan razón, puesto que la simple catalogación como “apto” y “no apto” puede reducir de nuevo esta valoración a un simple trámite por parte de las facultades (es impensable, a mi modo de ver, un examen centralizado), que difícilmente declararán como “no apto” a un alumno que durante sus 4 años (como mínimo) de asignaturas clínicas ha ido demostrando con éxito la adquisición de una competencias ligadas a las distintas asignaturas.
    Por consiguiente, en mi opinión este examen de competencias debería efectuarse al final de la licenciatura, con una valoración cuantitativa a través de una ECOE estandarizada, y que promediara de algún modo, con el peso que se le atribuya, con la nota del examen cognitivo MIR y el expediente académico. Si ello no es posible por una cuestión de tipo económico o, incluso, de disponibilidad de medios, quizás fuera necesaria una profunda reflexión sobre las posibilidades de una descentralización de la prueba y del papel de los hospitales en la captación de médicos. Pero también estoy convencido de otra cosa, y es que la prueba MIR (no quizás el sistema en general), si es que debe seguir existiendo, debe canviar radicalmente si se pretende que los alumnos identifiquen claramente cuáles son los objetivos de su formación como médico (y lo que es más importante, que se los crean) y que éstos se correspondan con el perfil de médico que la sociedad espera con su logro (Med Clin (Barc). 2006;127:136-8).
    Por todo ello, coincido plenamente con la opinión del profesor Rozman, mi querido y admirado maestro, que con la acertada iniciativa de su blog me ha permitido esta reflexión, de que nos encontramos en un momento particularmente crítico. Según mi criterio, sólo con unas reformas claras y atrevidas, no sin riesgo, al estilo de las que se implantaron en su inicio tal y como él explica, se conseguirá retornar al sistema (sanitario y universitario) la credibilidad y confianza que todos, sociedad, profesionales, universitarios y alumnos necesitamos para no seguir por esta pendiente peligrosa que sólo conduce al desconcierto y a la desmotivación.

  2. Gracias al autor de la entrada y al comentarista por haber tenido la oportunidad de leer de primera mano este retazo de historia del MIR.

    Como podrán ver, si visitan mi blog, me interesn estos temas aunque mi perspectiva del MIR es desde otro ángulo.

    Saludos y salud a los dos.

    MIRentrelazados I:

    http://gangasmir.blogspot.com/

  3. Luis said

    Probablemente hay que hacer reformas en el sistema MIR, pero no tengo ninguna dudad que donde hay que hacer reformas en profundidad es en la formación que se recibe en las Facultades de Medicina.
    La Universidad continúa, en muchas ocasiones, anclada en el pasado. ¿Se imagina uno estudiando nuevamente 2 años anatomía de forma memorística en la época de la medicina basada en la evidencia y la biología molecular? Cada profesor cree que su asignatura es lo más importante y se dan temarios tan extensos que muchas veces ni un especialista domina. Siguen existiendo clases magistrales, se ignora el inglés y muchas veces las nuevas tecnologías. Siguen existiendo profesores que tienen apuntes o manuales propios y otros nunca han visto un enfermo. Hay una Facultad de Medicina de cada capital de provincia…
    Sólo hay que hablar con los jóvenes que terminan su licenciatura y que acuden a los hospitales. Sólo hay que ver los estudiantes europeos que vienen con las becas ERASMUS para ver la diferencia.
    El sistema MIR ha certificado los problemas docentes de una Universidad anclada en el pasado. El título de médico sin el MIR no tiene ningún valor y los estudiantes lo saben.
    Hay que adapatar el sistema MIR a los tiempos actuales. Pero las Facultades también.

    Para obtener la licenciatura se debería examinar al estudiante como clínico (lo que se propone para el examen MIR). Como en los años 70, para buscar soluciones habría que mirar a otros paises occidentales y ver que estamos haciendo mal.El sistema MIR tiene muchos problemas, pero donde están realmente los problemas es en la docencia en las facultades

  4. […] España en el terreno de la educación médica”, según cuenta en su blog Ciril Rozman, protagonista destacado de este hito), con la universalización de la asistencia y gracias al […]

  5. […] importante registrado en España en el terreno de la educación médica”, según cuenta en su blog Ciril Rozman, protagonista destacado de este hito), con la universalización de la asistencia y gracias al […]

  6. Creo que es importante saber que en el año 1963 por iniciativa del Presidente de la Diputación de Asturias D.José López Muñiz y con el asesoramiento del Gerente del Hopital D. Carlos Doler Durall, y con la colaboración de unos médicos españoles formados en el Sistema Mir Americano Dr. Alonso Lej cirujano torácico,Dr. Pedrosa Radiologo, Dr. Zomeño Anatomopatologo se pone en marcha en el Hospital General de Asturias el Sistema Mir que ellos habian vivido,y como soy uno de los mèdicos de la pimera promoción me parece de justicia que no se ignore, y me llama la atención que no se mencione en un hecho tan historico

  7. Fernando Pérez Peña said

    Estoy absolutamente de acuerdo con Jesús Touris Nogueira.Me parece poco correcto que personalidades tan ilustres se atribuyen el mérito de otros y olviden al Hospital General d Asturias.Los auténticos creadores del Sitma Mir en España, fueron Fernando Alonso-Lej y Soler Durall. El Dr.Pedrosa no tomó parte en la implantación del Sistema MIR, pero si en su desarrollo, en el Hospital Clínico de Madrid, a partir de 1969.Creo que el profesor Rotzman, debería aclarar el error, para que impere la verdad.

  8. Yo fui médico interno residente mucho antes del 78. De echo finalicé mi residencia de 4 anos en 1979. Habia promocines que recuerde desde 1968. Un cordial saludo

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