El blog de Ciril Rozman

Importancia de la troncalidad en la educación médica especializada

Posted by blogderozman en junio 9, 2009

La formación del médico discurre a lo largo de un complejo proceso que suele subdividirse en tres fases o etapas: a) licenciatura, que tras la construcción del Espacio Europeo de Educación Superior recibe el nombre de grado; b) formación postgraduada que convierte al graduado en especialista; y c) formación continuada que asegura el mantenimiento de las competencias a lo largo de toda la vida profesional. La implantación del sistema MIR ha sido el avance más importante en la educación médica española si prescindimos de los defectos del examen de acceso, a los que me he referido repetidamente. El sistema de formación de especialistas a través de la residencia es en general excelente y envidia de muchos países europeos. Con todo, cabe perfeccionarlo. A mi juicio,  los tres aspectos a los que habría prestar una especial atención en estos momentos son: a) la troncalidad, b) la tutoría y c) la evaluación.

            Hoy me voy a ocupar del primero de estos aspectos: la troncalidad. Para centrar el tema, es preciso que nos remontemos al año 1978, cuando se introdujo en España el sistema MIR. El proceso fue liderado por el prof. José Mª Segovia de Arana desde el Ministerio de Sanidad, y personalmente tuve la oportunidad de participar en el mismo formando parte de las Comisiones de Medicina Interna  y de Medicina de Familia. Como he recordado en alguna otra ocasión, intentamos emular el sistema de residencia vigente en los EEUU de Norteamérica, si bien con algunas diferencias. Como es bien sabido, en el desarrollo del proceso fue esencial la creación del Consejo Nacional de Especialidades, como órgano rector encargado de coordinar las distintas Comisiones Nacionales de Especialidad. Estas estructuras son en teoría equivalentes a los llamados Boards norteamericanos que suelen agrupar las especialidades según el criterio de troncalidad. Así, por ejemplo, el Board of Internal Medicine incluye junto a la Medicina Interna General, la gran mayoría de las llamadas Especialidades Médicas, tales como la Cardiología, Gastroenterología, Neumología y otras. En cambio, entre nosotros, las 53 Comisiones Nacionales de Especialidad está ordenadas alfabéticamente y en teoría existe el mismo nivel de relación entre la Medicina Interna y el Aparato Digestivo como entre la Medicina Interna y la Medicina Legal, por poner un ejemplo.

            En Noviembre de 2003 se promulgó la Ley de ordenación de las profesiones sanitarias (LOPS) con la que se intentan corregir numerosos aspectos del ejercicio profesional y de los aspectos educativos en el ámbito de la salud, aunque por desgracia bastantes de sus disposiciones siguen sin aplicarse. Su artículo 19.2 reza textualmente: “Las especialidades en Ciencias de la Salud se agruparán, cuando ello proceda, atendiendo a criterios de troncalidad. Las especialidades del mismo tronco tendrán un período de formación común de una duración mínima de dos años.”           

            En la revista electrónica Redacción Médica de hace pocas semanas (11-5-2009) podemos leer los siguientes titulares: “Los profesionales  insisten en la necesidad de desarrollar una ley que se aprobó en 2003”. “Su impulsora, Ana Pastor, lamenta que se hayan malgastado cinco años”. “Salgado y Soria dejan a Jiménez la asignatura pendiente de la LOPS”. Y en el interior del artículo se señala: “En marzo  de 2007, Alfonso Moreno revalidaba su presidencia al frente de la Comisión Nacional de Especialidades con el encargo recogido en la LOPS de desarrollar la troncalidad. Entonces, Elena Salgado le encomendaba la integración de las especialidades médicas en el marco de la troncalidad, dando un plazo de seis meses para ello. El propio Moreno dijo entonces que este plazo se quedaría corto, tanto que casi dos años después de expirar este período aún no están las conclusiones definitivas”.

            Además de los aspectos formativos, el desarrollo de la troncalidad tendría un efecto beneficioso sobre la cohesión de los profesionales pertenecientes a la gran área de la Medicina Interna la cual experimentó a lo largo del siglo pasado unas profundas modificaciones. Desde un enorme prestigio universitario y social del que gozaban los internistas, se pasó al extremo opuesto, representado por los que cuestionan su vigencia. Esta gran crisis se gestó en la década de los sesenta, al iniciarse el proceso de disgregación de la Medicina Interna de cuyo tronco común surgieron con fuerza diversas subespecialidades médicas. El público se olvidó progresivamente del internista general, para encumbrar en su lugar a los correspondientes cardiólogos, oncólogos, neumólogos, etc. Sostengo que una estrecha colaboración entre todos los profesionales de este amplio colectivo es esencial para el desarrollo idóneo de las tareas asistenciales, docentes e investigadoras en cualquier ámbito sanitario.

 

Una respuesta to “Importancia de la troncalidad en la educación médica especializada”

  1. Un saludo afectuoso y agradecido, Profesor.

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