El blog de Ciril Rozman

Sobre la tutoría en la formación médica especializada

Posted by blogderozman en octubre 13, 2009

La implantación del sistema MIR ha sido el avance más importante en la educación médica española si prescindimos de los defectos del examen de acceso, a los que me he referido repetidamente. El sistema de formación de especialistas a través de la residencia es, en general excelente, y envidia de muchos países europeos. Con todo, cabe perfeccionarlo. A mi juicio,  los tres aspectos a los que habría prestar una especial atención en estos momentos son: a) la troncalidad, b) la tutoría y c) la evaluación. En un artículo anterior me ocupé en analizar la importancia de la troncalidad. Ahora trataré de la tutoría.

La Ley de Ordenación de Profesiones Sanitarias (LOPS) promulgada en Noviembre de 2003 dedica el artículo 20 al Sistema de formación de especialistas. Reproduzco el párrafo relacionado con la materia que nos ocupa. En efecto, el 3d) reza: “Los residentes deberán desarrollar, de forma programada y tutelada, las actividades previstas en el programa, asumiendo de forma progresiva, según avancen en su formación, las actividades y la responsabilidad propia del ejercicio autónomo de la especialidad.”

Para tener una idea acerca del sistema de las tutorías es útil la lectura de un reportaje publicado en el Diario Médico (19 de Mayo de 2009) bajo el título: “El nuevo MIR de Familia, más seguro y resolutivo”. Hace aproximadamente un lustro, el Programa de Medicina Familiar y Comunitaria pasó de tres a cuatro años, y el reportaje en cuestión abordaba la materia a partir de la primera promoción surgida del nuevo MIR. Aunque la valoración de diversos residentes es positiva, suelen subrayar que el tiempo que el tutor les dedica (o le dejan dedicar) es insuficiente. Es mítica la frase “Si tenemos un rato, ya te explicaré…”. Uno de los tutores echa en falta un reconocimiento oficial “del esfuerzo del docente, que es quien saca el trabajo en un contexto hostil, mientras a la Administración se le llena la boca hablando de las bondades del postgrado español como instrumento de mejora de la calidad asistencial.”

Al objeto de estructurar mejor la función tutorial, el año pasado se publicó el Real Decreto 183/2008, de 8 de Febrero, por el que se determinan y clasifican las especialidades en Ciencias de las Salud y se desarrollan determinados aspectos del sistema de formación sanitaria especializada. Con todo, en la mayoría de las CCAA aún falta la aplicación legal de este Real Decreto.

En la comunidad autónoma catalana se habían producido ya algunos avances a la hora de estructurar la función tutorial, en forma de una serie de disposiciones que regulan la acreditación de los tutores, tanto en el ámbito interno por la propia institución, como  externo, por el Departamento de Salud.  También se prevé la reacreditación, es decir, la necesidad de que al cabo de un período de tiempo el tutor demuestre que sigue preparado y motivado para el desarrollo de dicha función. Finalmente, bastantes tutores perciben un reconocimiento en forma de retribución. Cuando hace pocos años se dictaron las normas y se instauró todo el proceso, existía un presupuesto adecuado, el cual por desgracia se ha hecho insuficiente. Cuando revisé la situación el mes de Junio de 2009, desde la Dirección de Docencia del Hospital Clínic se me facilitaron los siguientes datos: de un total de unos 800 tutores de Cataluña percibían la retribución 664. La situación era menos favorable en el Hospital Clínic, donde de 76 tutores eran retribuidos 34.

Al objeto de conseguir una información más precisa acerca de esta materia  realicé una serie de entrevistas con diversos implicados en el proceso: el director de docencia, algunos tutores y unos cuantos residentes. Estos últimos suelen valorar muy positivamente la labor del tutor, si bien suelen percibir como aún más valiosa la función del facultativo de plantilla al que quedan asignados durante diferentes rotaciones. La excelencia del sistema MIR durante el cual el residente va adquiriendo progresivamente unas funciones de responsabilidad creciente bajo la idónea supervisión está fuera de toda duda. Una adecuada estructura de esta supervisión constituye una ventaja adicional.

Con todo, lo más importante y urgente que de la LOPS queda por aplicar es la modificación del examen de acceso al MIR, el cual por ser exclusivamente cognitivo constituye un lastre negativo para la formación graduada de nuestros médicos.

2 comentarios to “Sobre la tutoría en la formación médica especializada”

  1. IÑIGO said

    Me parece fundamental lo que comenta. Es necesario no sólo el tutor, sino que se disponga de un seguimiento personalizado, con horas, temas, objetivos, metodología… de modo que el MIR no sea un paracaidista que tiene mejor o peor suerte según el adjunto o la situación del servicio que le toque.
    Sin dejar de estar de acuerdo, creo que hay además dos cosas cuya reforma es urgente: por una parte, la duración de la formación especializada hoy día es insuficiente para la mayoría de las especialidades médicas, y al menos para la mía (Hematología). Quizás esto entronque, valga la redundancia, con la troncalidad. Un rotatorio de medicina no debería durar menos de dos años, frente al año escaso actual, y la formación propiamente especializada durar los cuatro años que dura en la actualidad. Además, se debieran incluir algunos criterios cuantitiativos. Recuerdo que en Alemania el MIR tenía que haber asistido a n partos, de los cuales x tenían que haber sido instrumentados, y tenían que haber sido cesáreas….
    Por otra parte, se debe abandonar la imagen del residente como mano de obra barata, que trabaja a destajo sin mayor aliciente. Es evidente que cuanto más trabaje, mejor, pero nunca haciéndolo incompatible con la docencia reglada.

  2. enrique said

    Estimado Ciril y demás lectores y seguidores del blog,
    Todos los que trabajamos en formación sanitaria especializada (soy médico de familia y trabajo como técnico de salud en una unidad docente de MFyC), esperábamos como agua de mayo el decreto del que hablas, el 183/2008. Sobre todo en comunidades autónomas donde no existen experiencias previas de reconocimiento de la labor tutorial, como sí lo hay en Cataluña, a pesar de las limitaciones y problemas que nos comenta en este blog. Y lo esperábamos porque el tutor ha sido hasta ahora la figura menos presente en las normativas que han regido la formación especializada, y menos reconocida. Por contra, en los remodelados planes formativos de las diferentes especialidades, y con especial hincapié en la especialidad de Medicina Familiar y Comunitaria (aunque no sólo ésta), ha adquirido un papel de protagonista estelar alrededor del que pivota casi toda la formación sanitaria especializada. Paradójicamente, no se le ha dotado aún de las herramientas suficientes para desempeñar dicha labor, o al menos no en la forma y extensión que merecen. Siguen asumiendo la misma carga de trabajo asistencial que antes, incluso más, y apenas existen diferencias en cuanto a dicha carga de trabajo con respecto al personal no docente. Sin embargo, se le exige pasar por una acreditación, cumplir una serie de requisitos, incluso se les liga a su actividad una serie de indicadores que valoran la función docente…
    Por estos motivos esperábamos ansiosos el decreto. Pero el tiempo nos ha ido desvelando que muy probablemente en el camino de la transposición de la normativa al ámbito de cada comunidad autónoma se han ido perdiendo cosas: el modelo de incentivación será diferente no ya en cada comunidad autónoma, sino que dentro de las mismas probablemente estará supeditado a los acuerdos sectoriales con los sindicatos en cada área de salud. Por si fuera poco, en muchos casos los mecanismos de incentivación se van a limitar a reproducir una especie de “carrera profesional” para tutores, que en términos reales contemplarán meros complementos salariales que no servirán para que el tutor pueda ejercer con mayores garantías sus funciones tutoriales, que es en teoría de lo que se trata. Las condiciones de trabajo seguirán en la mayoría de las ocasiones siendo las mismas, y los entornos docentes no mejorarán sus dinámicas sustancialmente, a no ser que se ideen mecanismos que sepan integrar adecuadamente las funciones asistenciales, formativo-docentes e investigadora-científicas de los tutores. Igualmente, la creación de verdaderos equipos de salud multidisciplinares, bien cohesionados, con profesionales motivados y formados, debiera ser la prioridad si de lo que se trata es de que el centro acreditado para la formación sanitaria especializada cumpla con una serie de estándades de calidad docente que garantice, o esté en disposición de garantizar, la formación de unos especialistas cada vez mejor formados y con unas actitudes y valores propias de nuestra profesión.
    Atentamente,

    enrique gavilán

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: