El blog de Ciril Rozman

Archive for the ‘Investigación’ Category

Sobre el llamado factor de impacto (FI)

Posted by 3321crb en octubre 12, 2010

En muy diversas circunstancias, tales como la asignación de recursos destinados a las actividades de investigación, desarrollo e innovación (I+D+I), concesión de premios, procesos de promoción personal y otras, interesa conocer cuál es el valor o el mérito científico de un investigador o de un grupo de investigadores. La medición de la actividad científica que ha recibido también el nombre de cienciometría, desempeña por tanto un papel muy importante.

Aunque clásicamente se ha recurrido para estos fines a la llamada “peer-review” (revisión por pares o expertos), hoy en día son preferibles los métodos bibliométricos que aplican procedimientos matemáticos y estadísticos a toda la bibliografía científica y a los autores que la producen, con el objetivo de proceder a su evaluación.

El factor de impacto es uno de los índices bibliométricos más empleados y también más discutidos, por lo que me ha parecido oportuno dedicarle algunas reflexiones.

Cabe considerar a Eugene Garfield como uno de los padres de la bibliometría, pues ha dedicado a los largo de los años numerosos esfuerzos a esta materia convirtiéndose en la persona más influyente en la misma. Es fundador del Institute of Scientific Information (ISI) de Filadelfia (EEUU) e inventor de la base de datos Science Citation Index (SCI). En torno al año 1960 propuso el FI como instrumento para medir el impacto científico de una determinada revista. Este índice se obtiene por el número de veces que una revista es citada durante un determinado año por las revistas incluidas en el SCI, dividido por el número de trabajos publicados en dicha revista durante los dos años previos.

Jordi Camí, un excelente científico y buen amigo, amén de uno de los autores españoles que ha realizado los mejores estudios bibliométricos en España, publicó  hace  bastantes años un excelente artículo titulado “Impactolatría: diagnóstico y tratamiento” (Med Clin (Barc) 1997;109:515-524), cuya lectura recomiendo encarecidamente a quien desee obtener una detallada información sobre el tema. En un punto concreto señala textualmente: “Debido a la necesidad de disponer de instrumentos cuantitativos de la productividad científica, el manejo del FI de las revistas biomédicas se ha extendido a muchas esferas de nuestra pequeña comunidad científica y sanitaria. Hasta el punto, que algunos colegas profesan una verdadera impactolatría , es decir, un culto o adoración incontinente al FI como si se tratase de una panacea de la evaluación en ciencia. La impactolatría conlleva una práctica simplista en la que se presupone que el FI de la revista de publicación es indicativo de la calidad o la importancia de una investigación científica concreta y, por extensión, de los autores de esta”. El error más importante, pues, en la utilización del FI es considerar que todos los trabajos publicados en una determinada revista tienen la misma calidad científica. Ello no es así, pues hay escasa correlación entre el FI de una revista y el índice de citaciones de los artículos individuales publicados en la misma. En definitiva, el FI valora la calidad de las revistas y no la de los artículos que contienen.

A propósito de la interpretación abusiva del FI se han generado frases irónicas, como “Dime que impacto tienes y te diré quien eres”, o el término de impactitis –que podríamos considerar como una infección o inflamación impactolátrica. Por otro lado hay que estar prevenido de los llamados impactófobos quienes suelen esconder una trayectoria científica de bajo perfil.

En conclusión, para la valoración científica de los investigadores procede recurrir al empleo de otros índices bibliométricos que serán objeto de mi análisis ulterior.

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Evaluación de la actividad científica

Posted by blogderozman en septiembre 28, 2010

En alguna ocasión anterior he señalado la importancia que tiene la investigación para el desarrollo de cualquier país, sobre todo si carece de petróleo u otras fuentes de riqueza natural. Sólo la actividad científica puede asegurar su futuro.

Por otro lado, también he insistido sobre los métodos para promover la investigación, particularmente en el ámbito biomédico. Uno de los principales, aunque no el único, consiste en aumentar la inversión en I+D+I (investigación, desarrollo e innovación).

Las administraciones públicas encargadas de la distribución de recursos para tales actividades necesitan instrumentos que les ayuden a racionalizar sus políticas en estas materias. Pero, además, en otras instancias muy diversas (p.ej., concesión de becas o premios, procesos de promoción personal) interesa conocer cuál es el valor o el mérito científico de un investigador o de un grupo de investigadores. La medición de la actividad científica, que ha recibido también el nombre de cienciometría, desempeña un papel muy importante en tales circunstancias.

Clásicamente se ha recurrido para estos fines a la llamada “peer review” (revisión por “pares” o expertos). Individuos que trabajan en el mismo campo que el investigador evaluado conocen como nadie el valor de los trabajos realizados. De ahí que estas evaluaciones se hayan considerado desde siempre como las más relevantes. En realidad, la mayoría de revistas científicas utilizan este método para aceptar o rechazar un trabajo antes de ser publicado. Con todo, tal aproximación tiene algunos inconvenientes. Mientras que es bastante fiable si se aplica a un solo investigador o a un pequeño grupo, es difícilmente utilizable cuando se trata de grandes colectivos científicos. Adicionalmente, en ocasiones fracasa por falta de honorabilidad del evaluador quien por pura competición o celos no realiza un informe como fuera debido.

Estos inconvenientes tienden a superarse mediante los llamados análisis bibliométricos. Con el término  bibliometría se conoce una parte de la cienciometría que aplica métodos matemáticos y estadísticos a toda la bibliografía científica y a los autores que la producen, con el objetivo de proceder a su evaluación. En comparación con la revisión por “pares” se considera claramente más objetiva. En futuros artículos me ocuparé en detallar algunos índices bibliométricos.

Junto a estos dos métodos principales: revisión por “pares” y el análisis bibliométrico, cabe solicitar al investigador otros datos de su trayectoria científica. Entre ellos se suele incluir la relación de los proyectos financiados, información que permite proceder al análisis de la eficiencia de su trabajo, es decir, qué cantidad y calidad ha sabido generar a partir de los recursos obtenidos.

Por último, puede tener un notable interés conocer las posibles patentes que ha logrado el investigador con su trabajo. Siempre que abordo esta cuestión, me vienen a la memoria dos opiniones que me fue posible recoger sobre la investigación y las patentes. En una ocasión ya muy lejana, un extraordinario científico declaró algo así: “Todo lo que no sea el estudio de la biología molecular, no es investigación”. Y en el mismo foro, un destacado representante de la industria farmacéutico señaló:”Todo lo que no conduce a la génesis de una patente, no es investigación”. Ambas opiniones fueron pronunciadas en un contexto de una apasionada discusión y por ello pueden excusarse. Nadie puede discutir la importancia de la biología molecular, pero es obvio que hay otros campos científicos por los que hay que tener un gran respeto. Y evidentemente es muy deseable que las tareas investigadoras conduzcan a la obtención de patentes (sobre todo, en sinergia entre los organismos científicos oficiales y la industria privada), al objeto de contribuir al desarrollo económico y social de un país. Pero también es cierto que no todas las actividades científicas son fácilmente patentables.

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Tiroiditis subaguda de De Quervain, una asociación poco conocida (II)

Posted by blogderozman en septiembre 14, 2010

Hace un par de  años acudió a mi consulta una paciente de 29 años de edad, sin antecedentes de relieve.

Hacía 3 semanas había comenzado a percibir un dolorimiento en la porción baja del cuello, a lo que se sumó, dos semanas después, la aparición de un pico febril de 39º.

La exploración física era extremadamente anodina. No pude descubrir ninguna anomalía en el examen por aparatos y sistemas. Ni siquiera la región del cuello, en concreto la zona del lóbulo izquierdo del tiroides, que la enferma señalaba como el asiento del dolor,  ofrecía  anomalía alguna a la palpación.

Sospeché la existencia de una tiroiditis subaguda y procedí a las exploraciones complementarias. La VSG era de 120 mm a la primera hora, la proteína C reactiva de 53 mg/dL, la ALAT de 162 U/L, la TSH <0,10 U/L, la T4 libre de 3,03 ng/dL, y en la gammagrafía con I131 no existía captación tiroidea.

Tras la confirmación de la sospecha diagnóstica, instauré la terapia con ácido-acetilsalicílico (500 mg tres veces al día) y prednisona (30 mg después del desayuno a días alternos) e investigué los aspectos etiológicos. No existían anticuerpos contra la hepatitis A, B y C, ni frente al CMV o toxoplasma. En cambio, se detectaron anticuerpos contra el EBV, tanto IgM como IgG.

A las 5 semanas de tratamiento la VSG, la proteína C reactiva y la ALAT se habían normalizado, mientras que el tiroides mostraba más bien una hipofunción (TSH 20 U/L, T4 libre 0,9 ng/dL).

Un mes más tarde, en plena reducción del tratamiento, la función tiroidea había recuperado su estado normal. El título de anticuerpos  EBV IgG iba aumentando moderadamente, pero la IgM seguía positiva. A los 6 meses del inicio del proceso el anticuerpo EBV IgG se había incrementado intensamente (título de 46, normal <1), pero el anticuerpo EBV IgM tardó a resultar negativo cerca de un año desde el principio del proceso.

La enfermedad causada con mayor frecuencia por el virus de Epstein-Barr  (EBV) es la mononucleosis infecciosa, aunque este agente infeccioso se relaciona también con el carcinoma de la nasofaringe y con el linfoma de Burkitt de tipo africano. Tras la primoinfección, el virus permanece de por vida en el organismo, pudiendo reactivarse periódicamente. Se conoce bien la presencia de la hepatitis durante la mononucleosis infecciosa.

La experiencia que acabo de referir constituye, según mis conocimientos, el primer caso en que la tiroiditis subaguda de Quervain se puede atribuir con razonable seguridad al virus de Ebstein-Barr. Lo más probable es que no se tratara de una primoinfección, sino de una reactivación.

Aparte de la contribución etiológica, deseo comentar aún el siguiente aspecto clínico observado en esta paciente y en el enfermo que fue objeto de mi artículo anterior. La inflamación tiroidea mostraba una muy escasa expresividad a la palpación del cuello y la pista diagnóstica era, aparte del contexto general, el dolor de la región tiroidea referido por los pacientes.

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Tiroiditis subaguda de De Quervain y hepatitis, una asociación poco conocida (I)

Posted by blogderozman en agosto 31, 2010

Dedicaré a la cuestión enunciada en el título dos artículos, uno en el que voy a comentar las dificultades diagnósticas y otro en el que aportaré un dato de novedad respecto a esta asociación.

En la experiencia de un internista-consultor, que es mi caso, la tiroiditis más frecuente es la autoinmunitaria tipo Hashimoto, mientras que la tiroiditis granulomatosa de De Quervain es bastante excepcional. Esta última presenta aspectos fascinantes y en alguna ocasión constituye un notable reto para los clínicos.

En verano de 2004 fui llamado en consulta al domicilio de un varón de 39 años, quien desde hacía dos meses presentaba un problema médico que no se había podido aclarar ni siquiera tras un ingreso en un centro sanitario. En sus antecedentes patológicos figuraba tan sólo una moderada dislipemia (colesterolemia de 265 mg/dL).

Hacía dos meses había empezado a percibir “dolor de garganta” y hace un mes fiebre no superior a 38º, con mialgias lumbares que habían hecho pensar a los médicos en la posibilidad de un cólico nefrítico. El proceso se asoció a una pérdida de peso de 6 kg. Durante el ingreso hospitalario se comprobó una VSG de 70 mm a la primera hora, un notable aumento de la proteína C reactiva (38 mg/L), una intensa alteración de la biología hepática con una ALAT superior a 500 U/L y una negatividad de las pruebas serológicas para hepatitis, EBV, CMV, toxoplasma y fiebre Q.

Como ocurre no rara vez en la práctica clínica, la luz diagnóstica surgió durante la repetición de la anamnesis. Dirigí mi atención al “dolor de garganta”. El paciente, catalán, lo refería como “mal al coll” (dolor en el cuello), expresión con que se refieren en esta lengua los dolores que se asocian a los procesos de faringitis y amigdalitis. Al invitar al paciente a que señalara la localización exacta del dolor, apuntó a la región  baja del cuello. Lo demás fue fácil.

Sugerí la posibilidad de una tiroiditis subaguda. Las pruebas complementarias confirmaron el diagnóstico, al hallarse  datos de hipertireosis (TSH inferior a 0,05 U/L, y una T4 libre de 3 ng/dL), asociados a la ausencia de la captación de I131 en la gammagrafía del tiroides.

El tratamiento a base de ácido acetil-salicílico y propranolol  resolvió el caso de manera favorable con desaparición de la sintomatología clínica y normalización de todas las alteraciones biológicas. A los tres meses, el paciente había recuperado su peso normal.

El caso merece algunos comentarios. Aún en ausencia de la biopsia del tejido tiroideo, el diagnóstico de tiroiditis granulomatosa de De Quervain me parece irrefutable, pues la combinación de hipertireosis con ausencia de captación gammagráfica del yodo radiactivo es absolutamente patognomónica y exclusiva de esta entidad clínica. También me parece evidente el diagnóstico de hepatitis. Es bien sabido que algunas afecciones tiroideas pueden asociarse a leves aumentos de ALAT, pero estos jamás alcanzan las concentraciones tan elevadas como en este caso. Más difícil es pronunciarse sobre la naturaleza etiológica del proceso. A diferencia de la tiroiditis de Hashimoto, cuya naturaleza autoinmunitaria está bien demostrada, entre las posibles causas de forma subaguda se han sugerido causas de índole vírica, aunque sin la debida objetivación. En el próximo artículo volveré sobre esta cuestión.

Un último comentario: Como decía Marañón, “la mejor herramienta del médico es la silla”. Cuando el diagnóstico es difícil, sentarse al lado del paciente y proceder a un nuevo interrogatorio puede a veces aclarar la situación. Eso es lo que ocurrió en el caso de este paciente.

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Ciencia, Salud y Educación, una espléndida iniciativa del Dr. Valentín Fuster

Posted by blogderozman en mayo 11, 2010

El destacado científico y entrañable amigo Dr. Valentín Fuster ha puesto en marcha una Fundación (La Vanguardia, 22-I-2010) que pretende comunicar la ciencia  y promover la salud a través de la educación. El ámbito de la Fundación Science, Health and Education (Ciencia, Salud y Educación) no se restringe a España sino que es global y sus programas están ya en marcha en Cardona (Cataluña), Madrid, Bogotá, Ruanda, Isla de Granada y Nueva York. Entre sus proyectos más avanzados está la colaboración con el programa televisivo Barrio Sésamo, el cual está dirigido a los niños y emite contenidos cardiosaludables, insistiendo en hábitos alimentarios idóneos, actividad física y rechazo al consumo de drogas y tabaco. Este proyecto se está llevando a cabo en Colombia. En España se ha lanzado un plan piloto en cuatro escuelas (tres en Cardona y una en Madrid), donde mediante diversos métodos se intenta influir en el mismo sentido desde la más tierna infancia. El Dr. Valentín Fuster no tan sólo contribuye desde hace muchos años y de forma muy destacada a la investigación científica en el campo de las cardiopatías y de la arteriosclerosis, sino que está realizando grandes esfuerzos por modificar los hábitos de la sociedad al objeto de mejorar la prevención de dichas enfermedades que son responsables de una notable morbi-mortalidad.

Además de destacar estas loables iniciativas, aprovecho la oportunidad para recordar mi prolongada relación con el autor de las mismas. Valentín Fuster de Carulla  es hoy en día una auténtica figura de la medicina mundial. Nuestra excelente relación que yo me atrevería calificar de auténtica amistad viene de lejos, pues en la década de los sesenta, en la incipiente Escuela de Hematología de la Universidad de Barcelona, dirigida por el inolvidable Pedro Farreras-Valentí, ya pudimos contar con Valentín en calidad de alumno interno.  Y como él señala con frecuencia, fue precisamente Pedro Farreras quien le orientó hacia la especialidad de cardiología. Es probable que aquél ambiente originara en Valentín Fuster el interés por la hemostasia como disciplina que une la hematología con la cardiología. Y el prolongado cultivo de la misma fue tal vez el origen de su gran amistad con el padre de la hemostasia española Dr. Ricardo Castillo a quien tanto añoramos.

No puedo ocultar que en alguna ocasión he presumido de mi curriculum cardiológico relacionado con Valentín  Fuster, basándome en dos hechos. El año 1971, él presentó en nuestra Facultad de Medicina su tesis sobre el factor plaquetario 4, cuyos méritos se reconocieron con el Premio Extraordinario de Doctorado. Yo figuré como Director de dicha tesis, aunque para ser sincero debo reconocer que no contribuí a ningún aspecto da la misma. Valentín realizó todo el trabajo experimental en la Universidad de Edimburgo y yo no hice más que ocuparme de los aspectos administrativos de su presentación.

Del segundo hecho no fui consciente hasta hace unos 10 años, cuando Valentín Fuster y yo mismo recibimos sendos premios del Programa radiofónico La Rebotica. Durante mi parlamento hice constar el gran honor que representaba para mí coincidir con él en aquél acto. Él a su vez expresó su satisfacción de compartirlo conmigo aduciendo entre otras razones el hecho de que yo le hubiera enseñado a tomar la presión arterial. ¿Qué más podía desear para mi curriculum cardiológico que haber enseñado al famoso Dr. Fuster a tomar la presión arterial y haber “dirigido” su tesis doctoral?   Mi espacio electrónico personal se nutre de ideas para el presente y el futuro, así como de recuerdos.  Confío en que estos trazos sobre la figura de Valentín Fuster, sean de interés para mis lectores.

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Células madre, una palabra autóctona que ha hecho fortuna

Posted by blogderozman en abril 27, 2010

El lenguaje médico español está intensamente impurificado por las palabras inglesas, no rara vez mal traducidas. En ocasiones esas impurezas no tienen otra importancia más allá de la falta de respeto por la propia lengua. Otras veces la situación es más grave, al darse una traducción conceptualmente incorrecta. Si al final, como suele suceder en la práctica, el término es bendecido por la Real Academia Española, el resultado no es nada edificante (véase mi artículo del 12-5-2009).

El nombre de célula troncal (“stem cell” en terminología anglosajona) se aplica a aquellas poblaciones celulares que tienen la capacidad de división permanente o ilimitada, y que originan células especializadas. El desarrollo humano comienza cuando un espermatozoide fecunda un óvulo creando una sola célula que tiene el potencial de crear el organismo entero. Este huevo fertilizado recibe también el calificativo de totipotente, lo cual significa que su potencial es total. En las etapas posteriores del desarrollo embrionario surgen otras células troncales más diferenciadas, como las pluripotenciales y multipotenciales, que siguen conservando la capacidad de división permanente y de originar células especializadas, aunque ya han perdido una parte de su potencialidad.

En algunos idiomas europeos se mantiene el concepto de célula troncal para designar esta estirpe celular. Así, en alemán se habla de la “Stammzelle”, en italiano de “cellula staminale”, y en francés de “cellule souche” (“souche” = cepa o tronco). En España, en cambio, ha surgido el término “celulas madre” que ha hecho fortuna. Un gran científico español César Nombela publicó en 2007 un precioso libro “Células madre. Encrucijadas biológicas para la Medicina: del tronco embrionario a la regeneración adulta”. En uno de los primeros capítulos pide disculpas por utilizar este término al señalar: “La expresión no puede ser más opuesta a las reglas de nuestra gramática. Se utiliza un sustantivo -madre- como adjetivo, pero además no se pluraliza, a pesar de que el sustantivo adjetivado se emplea en plural -células- “. Tras varias consideraciones adicionales confiesa: “Me he rendido, voy a hablar de células madre en las páginas que siguen, son las células que tienen “troncalidad” en distintos grados. Es el nombre que todo el mundo entiende”.

Desde que con mis colaboradores introdujimos en España el trasplante alogénico de médula ósea en 1976,  he trabajado extensamente con las células pluripotenciales de la hematopoyesis, razón por la cual el término de “células madre” inmediatamente atrajo mi interés. Hace bastante tiempo que intento identificar a quien introdujo esta palabra en España. He hablado con bastantes personas de ámbitos diferentes. En un encuentro casual con el entonces ministro Bernat Soria  -quien ha investigado sobre las células troncales de origen embrionario- comentamos el asunto. Llamé a César Nombela. Contacté con varias personas del Instituto Valenciano de Infertilidad. Tras defender con entusiasmo el nuevo término -por ser mucho más entrañable y humano que la botánica troncalidad- no supieron darme información sobre su autor. Alguien me comentó que la palabra se debe a un periodista anónimo. Me gustaría saber quien es para poder expresarle mi enhorabuena por el gran  éxito de esta expresión autóctona.

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Sobre la significación estadística y la relevancia clínica

Posted by blogderozman en febrero 2, 2010

No hay duda de que en la bibliografía científica se está abusando del término significación estadística. Por un lado, numerosos investigadores dan por supuesto que si en un estudio o experimento hallan una probabilidad (p) inferior a 0,05, ello certifica la existencia tanto de la  validez científica de su observación como de la relevancia clínica de la misma. Y ello está lejos de ser cierto.  Su fe ciega en el valor de la p contrasta con los detractores de su significado. Hace poco leí en la prensa médica la siguiente frase: ”Yo no creo en la estadística”, como si ello fuera una cuestión de fe.

La estadística constituye un instrumento científico que requiere el cumplimiento de numerosas condiciones para producir resultados válidos. Por un lado, es preciso que los experimentos tengan un diseño muy escrupuloso. Y por otro, es inexcusable aplicar en cada circunstancia aquellos métodos que en ella son idóneos y controlar rigurosamente su validez. Pero ni aún así es legítimo deducir que un resultado significativo es clínicamente relevante. Cabe recordar que una correlación entre dos variables acabará siendo siempre significativa si la muestra es lo suficientemente grande. Así, por ejemplo, si alguien comparara el número de lectores de un periódico de España con el número de conventos de monjas en EEUU de América, acabaría por demostrar su asociación estadística (p < 0,05) si la muestra fuese muy grande, aunque obviamente el coeficiente de correlación (r) sería muy pequeño. Parafraseando este experimento de nula relevancia, alguien comentó: “La estadística es un instrumento con el cual cabe demostrar cualquier mentira”.

La justificada corriente crítica contra el abuso de lo que es significativo no justifica, sin embargo, caer en el extremo opuesto, es decir, considerar los resultados de un estudio como válidos, sin su demostración científica. Afirmar que una cohorte de pacientes vive más que otra, sin objetivarlo mediante un análisis de supervivencia, sería igual de lamentable.

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Recuerdos de un estadístico aficionado

Posted by blogderozman en enero 19, 2010

No rara vez se expresan en torno a la estadística opiniones contrapuestas, cuestión sobre la que pienso reflexionar en un próximo artículo. Como introducción a la materia, dirijo mi mirada hacia atrás para rememorar mis primeras incursiones en este terreno. Tales recuerdos constituyen en cierto modo una justificación del porqué me atrevo a abordar este tema. No reclamo para mí la consideración que merece un estadístico profesional y tal vez incluso el adjetivo de aficionado es demasiado presuntuoso.  Pero no es menos cierto que a lo largo de mi vida he dedicado muchas horas a la estadística, no como un pasatiempo sino por necesidad.

A mediados de la década de los setenta del siglo pasado, quisimos analizar con mis colaboradores la supervivencia de los pacientes afectos de leucemia linfática crónica. El Dr. Kanti Rai, quien más tarde habría de convertirse en excelente amigo a través los  intereses científicos comunes, acababa de publicar la clasificación por estadios clínicos de esta enfermedad. Quisimos reproducir sus resultados en nuestros pacientes, para lo cual teníamos la necesidad de aplicar el método de Kaplan y Meier, llamado también de producto límite, adecuado para estimar la supervivencia actuarial. Tengo grabada en mi memoria la imagen de Dr. Miquel Morey,  uno de mis residentes de entonces y hoy un destacado hematólogo del Hospital Son Dureta de Palma de Mallorca, quien de forma manual estaba realizando los cálculos pertinentes. Aún no había llegado la hora de las computadoras personales y menos la de los programas estadísticos comerciales. Estimulado por la necesidad desarrollé el citado programa sobre una rudimentaria computadora que utilizaba el Servicio de Neumología para la práctica de las espirometrías. A finales de 1978 fui invitado a dar una conferencia en San Juan de Puerto Rico. Debido a la frecuente niebla en el aeropuerto de Madrid, tuvimos que pasar una noche en la capital, ocasión que aproveché para visitar la Feria Internacional de Informática (SIMO). Adquirí una especie de computadora personal de sobremesa, la cual me sirvió para el desarrollo de numerosos programas. Diseñé una rudimentaria base de datos, amplié el programa de Kaplan y Meier con la generación de gráficos e incluso empecé mi inmersión en la estadística multivariante. Conseguí traducir del FORTRAN al lenguaje BASIC el método de regresión de Cox de riesgos proporcionales. Mi hija Olga, informática de profesión, adaptó parte de este software a otra computadora, la cual constituyó durante muchos años el soporte logístico esencial del PETHEMA (Programa Español de Tratamiento de las Hemopatías Malignas). A mediados de la década de los ochenta, recibí la visita de un hematólogo de otro hospital de Barcelona quien no acaba de coronar su proyecto de tesis doctoral. Vino a solicitar mi ayuda. Le indiqué que realizase algunos estudios de supervivencia. Al cabo de unas semanas me trajo unas gráficas realizadas con el programa que habíamos diseñado mi hija y yo. Al interrogarle acerca de cómo pudo acceder al mismo, me contestó que dicho software había viajado a Zaragoza y luego a varias ciudades de Andalucía, de una de las cuales le fue enviado a él. Con mi hija bromeamos: “Lástima de no haber exigido el copyright”.  En épocas posteriores no he dejado de ocuparme de numerosas cuestiones estadísticas diversas y así hasta hoy.

A pesar de mi condición de aficionado, fui probablemente el primero en España en utilizar los métodos mencionados. Considero que mi condición de pionero me autoriza a reflexionar, en un próximo artículo, sobre la estadística en general.

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Banco Nacional de ADN, una excelente plataforma al servicio de los investigadores españoles

Posted by blogderozman en diciembre 22, 2009

La investigación biomédica básica se realiza en cuatro escenarios principales: 1º Estudio de la información genética contenida en el núcleo celular (genómica). 2º Análisis del proceso de transcripción desde el ADN al ARN (transcriptómica). 3º Conocimiento de los mecanismos de síntesis proteica, la cual se  realiza siguiendo las órdenes contenidas en el ARN (proteómica), y 4º Análisis de la huella química intracelular que deja la génesis de pequeñas moléculas (metabolitos) siguiendo la acción de las proteínas (metabolómica). El genoma humano se conoce cada vez mejor y están en marcha ya ambiciosos proyectos que pretenden secuenciar todo el ADN de determinadas células patológicas (véase mi artículo “Consorcio Internacional del Genoma del Cáncer”, del 23-6-2009).

Con el objetivo de poner a disposición de los investigadores muestras de ADN de individuos sin enfermedad (población normal) o afectos de algún proceso patológico concreto, se están creando en numerosos países los llamados biobancos, encargados de recoger y eventualmente distribuir dichas muestras.

Bajo los auspicios de la Fundación Genoma España, se creó el Banco Nacional de ADN (BNADN) en marzo de 2004. Su organización es en esquema la siguiente: Existe un nodo central, que coordina todo el proceso conducente al almacenamiento y eventual distribución de las muestras, y una serie de nodos y subnodos periféricos, situados en diversas localidades de la geografía nacional que se encargan de obtener las muestras y enviarlas al nodo central. Este está localizado en el Centro de Investigación del Cáncer de Salamanca. Su director es el prestigioso hematólogo Dr. Alberto Orfao. A finales de noviembre de 2009 , el BNADN tenía almacenadas más de 27 000 muestras. Los cuatros nodos periféricos se dedican a las áreas específicas de enfermedades cardiovasculares, metabólicas, neuropsiquiátricas y oncológicas, respectivamente. Existe ya un grupo potente dedicado a las enfermedades inmunológicas que muy probablemente se convertirá en un nodo en breve plazo. El BNADN ha superado favorablemente todos los controles de acreditación y goza ya de un notable prestigio internacional. En su funcionamiento está asistido por dos Comités Externos, uno de Bioética y otro Científico. El primero constituye la garantía de que todas las actividades del Banco se realicen en el estricto respeto por la normativa correspondiente, como pueda ser la protección de datos y otras.

El Comité Científico Externo –que tengo el privilegio de coordinar desde el mes de octubre de 2008- está compuesto por prestigiosos expertos en genética que en su conjunto cubren todas las áreas de interés. Son los Profesores y Doctores  MªJesús Arranz (Londres, Reino Unido), Jaume Bertranpetit (Barcelona), Jean-Charles Lambert (Lille, Francia), José Mª Ordovas (Boston, EEUU),  José Palacios (Sevilla),  Miguel Pocoví (Zaragoza), Francisco Ruiz-Cabello (Granada), Isabel Valverde (Madrid) y Enric Vilardell (Barelona). El 27 de noviembre de 2009 tuvo lugar la reunión anual de este Comité, durante el cual se analizaron con detalle las actividades del BNADN.

El nodo central recibió durante el último año un total de 21 solicitudes de muestras, de las que el comité científico, tras recabar a menudo una información adicional a los investigadores, aceptó 20. Se enviaron más de 11 000 muestras, que se están utilizando para estudios de muy diversa índole, tales como la enfemedad de Crohn o cáncer colorrectal, riesgo cardiovascular o síndromes arritmogénicos, asma o apnea-hipopnea del sueño,  artritis reumatoide, espondiloartritis anquilopoyética, artrosis o enfermedad ósea de Paget,  esclerosis múltiple, síndrome de Menière bilateral, pigmentación de la piel, inestabilidad genómica o el análisis de las poblaciones de la península ibérica en relación a las del norte de África.

Es satisfactorio comprobar que con el soporte del Banco se han generado ya 10 publicaciones en revistas internacionales de notable visibilidad.

Deseo, por último, realizar una reflexión acerca del futuro del BNADN. En el marco del Plan Nacional de I+D+I 2008-2011, la Secretaría de Estado de Investigación y el Instituto de Salud Carlos III, realizaron el marzo de 2009 una convocatoria conjunta correspondiente al año 2009. En el subprograma de Redes Temáticas de Investigación Cooperativa en Salud (RETICS), se prevé la creación de una RETICS de biobancos que tengan su sede preferentemente en los hospitales, aunque pueden situarse también en otros centros públicos o privados sin ánimo de lucro. A mi juicio, la coordinación de las RETICS de biobancos debería recaer en el nodo central del BNADN, el cual constituye no tan sólo la única plataforma española en su género sino que goza ya de un merecido prestigio internacional.

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Un año después

Posted by blogderozman en noviembre 24, 2009

Los medios informáticos se han impuesto en nuestra sociedad de modo espectacular. Al empleo de los ordenadores personales en todos los ámbitos de la vida, incluidas las aulas de enseñanza primaria, se ha unido el uso generalizado del Internet que ha convertido el llamado ciberespacio en una aldea global. Y a los que estamos empeñados desde hace décadas en la tarea de publicar libros, se nos exige ya como condición inexcusable la era digital. En consecuencia, el conocido texto “Farreras-Rozman: Medicina Interna” que tengo el privilegio de dirigir desde hace más de 40 años se presenta no tan  sólo en su versión impresa, sino que se encuentra ya en línea. La Editorial Elsevier encargada de su publicación ha apostado, además, por otra iniciativa, la llamada “Arena MIR”, una auténtica academia virtual al servicio de los graduados en Medicina que se enfrentan a la difícil prueba que les permita acceder a la formación especializada. Como consultor de ese proyecto acepté crear mi espacio electrónico personal, al objeto de incluir en el mismo las cuestiones relativas a la Educación Médica, así como las concernientes a la Asistencia Sanitaria, Investigación y otras afines.

El uso del Internet ha propiciado la proliferación de numerosas formas de red social que se conocen en inglés como chat, blog, facebook o twitter. Mi espacio electrónico pertenece a la categoría de blog. A pesar de mi amplia experiencia en el terreno informático que se remonta a la década de los 70 del siglo pasado y no consiste en ser un simple usuario de un PC, sino en una capacidad de programación relativamente compleja, reconozco que carecía de experiencia en el campo de las redes sociales. Al año de la creación de mi blog, deseo exponer algunas experiencias vividas.

No puedo ocultar que la publicación periódica de artículos, aunque sean breves, supone una notable esclavitud, puesto que obliga a una rígida disciplina. Sin embargo, el esfuerzo queda de sobras compensado. Aunque mi espacio electrónico personal no es de los que tengan un éxito social extraordinario, ha recibido a lo largo de 2009 cerca de 38 000 visitas, con un promedio de unos 110 al día. Sólo una pequeña proporción de mis lectores (89) consideraron oportuno enviar algún comentario. Sigo manteniendo la política de aceptarlos todos aunque discrepen de mis puntos de vista. Tan sólo me he visto en la obligación de rechazar dos: uno por manifiestamente injurioso y otro por no cumplir las mínimas condiciones de corrección gramatical.

Una de las satisfacciones experimentadas ha sido la variada procedencia geográfica de los comentarios. Aunque la mayoría vienen de España, alegra recibir mensajes de un estudiante ecuatoriano de Guayaquil, de un internista mejicano que ejerce en Sudáfrica, de una bibliotecaria de la Facultad de Medicina de Sinaloa (México), o de sendos lectores de Córdoba y La Plata de Argentina, de Chile y Venezuela. También me satisface el hecho de que siguiendo mi defensa del multilingüismo funcional no beligerante haya recibido comentarios no tan sólo en castellano, sino también en mi lengua materna, el esloveno, así como en catalán, una de mis lenguas de adopción.

Agradezco de modo especial las múltiples manifestaciones de afecto que he recibido por parte de mis pacientes, alumnos y discípulos, tanto presenciales como aquellos sobre los que ejercido el magisterio a distancia, a través de mis  libros.

Estoy ilusionado en proseguir publicando artículos en mi espacio electrónico personal con periodicidad quincenal. No pretendo convertir mi espacio en un chat (tertulia). Pese a ello me permito animar a mis lectores a que envíen sus observaciones con mayor frecuencia, pues ello hará que este blog sea más vivo y entretenido.

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