Bajo este título publiqué un artículo hace unos 16 años (Med Clin (Barc) 1993: 100 Supl 1:3-5). Me refería obviamente a la etapa de la licenciatura (definida actualmente como grado), la cual es con mucho la peor de las tres fases de educación médica. Tras un detenido análisis de la situación me definía categóricamente por esa necesidad. Pero mostré mi inquietud acerca de cómo realizarlo. Sigo convencido de que la calidad de los estudios de grado puede mejorar si se dan dos condiciones: a) la reforma del examen de acceso al MIR y, b) implantación de nuevos planes de estudio. Con el artículo de hoy inauguro una serie de consideraciones respecto a los modelos de enseñanza. Y como introducción a los mismos, nada mejor que la reproducción de un comentario que ya figura en mi espacio electrónico personal. En efecto, el artículo que publiqué el 23 de Diciembre de 2008, fue comentado el 8 de Febrero por Luis (estudiante? MIR?) de la siguiente manera:
“Probablemente hay que hacer reformas en el sistema MIR, pero no tengo ninguna dudad que donde hay que hacer reformas en profundidad es en la formación que se recibe en las Facultades de Medicina.
La Universidad continúa, en muchas ocasiones, anclada en el pasado. ¿Se imagina uno estudiando nuevamente 2 años anatomía de forma memorística en la época de la medicina basada en la evidencia y la biología molecular? Cada profesor cree que su asignatura es lo más importante y se dan temarios tan extensos que muchas veces ni un especialista domina. Siguen existiendo clases magistrales, se ignora el inglés y muchas veces las nuevas tecnologías. Siguen existiendo profesores que tienen apuntes o manuales propios y otros nunca han visto un enfermo. Hay una Facultad de Medicina de cada capital de provincia…
Sólo hay que hablar con los jóvenes que terminan su licenciatura y que acuden a los hospitales. Sólo hay que ver los estudiantes europeos que vienen con las becas ERASMUS para ver la diferencia.
El sistema MIR ha certificado los problemas docentes de una Universidad anclada en el pasado. El título de médico sin el MIR no tiene ningún valor y los estudiantes lo saben.
Hay que adaptar el sistema MIR a los tiempos actuales. Pero las Facultades también.
Para obtener la licenciatura se debería examinar al estudiante como clínico (lo que se propone para el examen MIR). Como en los años 70, para buscar soluciones habría que mirar a otros países occidentales y ver que estamos haciendo mal. El sistema MIR tiene muchos problemas, pero donde están realmente los problemas es en la docencia en las facultades”.
Mi acuerdo con este drástico comentario es casi total y en futuras reflexiones abordaré la cuestión sobre los planes de estudio en mayor profundidad.
